Las hice felices
Juan Ponce y su lente que desnudó la. noche mexicana
Desde la década de los años cincuenta y hasta finales de los ochenta del siglo XX, en las marquesinas nocturnas, en los semanarios picantes y chacoteros de entretenimiento para adultos, figuraba como cronista visual el legendario fotógrafo Juan Ponce Guadián. Su presencia fue imprescindible en el imaginario erótico de la plebe de varias generaciones.
En la vida cotidiana nocturna del aquel entonces turbulento D.F., el fotógrafo y sus modelos contribuyeron a la desparpajada revolución sexual chilanga bajo el riguroso ojo de la censura y la corrupción oficiales. Cabarets, salones de baile, antros, giros negros, domicilios particulares, vehículos de lujo y espacios al aire libre, fueron los escenarios naturales para que Juan Ponce fotografiara a las más hermosas sicalípticas que reinaban los centros nocturnos y teatros de revista más célebres de su época.
La lente de Ponce captó el esplendor erótico de Sasha Montenegro, Lyn May, Princesa Lea, Cleopatra, Paulette, Meche Carreño, Ivonne Govea, Olga Muñiz, Cristina Molina e Isela Vega entre otras muchas vedettes, exóticas, cantantes rumberas y encueratrices. Junto a ellas, empresarios del “peluche” que impulsaron el cine de “ficheras”, conformaron una fauna noctámbula variopinta que aparece en la crónica visual del maestro Ponce: la diversidad LGBTT en aquel entonces en la semiclandestinidad, Arturo Durazo, Carmen Salinas, Margo Su, Lucha Villa, José José, Rocío Dúrcal, Juan Gabriel, comediantes albureros y muchos otras celebridades de la farándula posaron y contonearon apoderándose de las marquesinas a ritmo de mambo y tropicalosas.
La sociedad mexicana de todos niveles, en aquellos tiempos irrepetibles, salía a disfrutar la noche solapada por centros nocturnos deslumbrantes con un elenco de lujo que incluía a mandamases salidos del priísmo. Más de cuatro décadas como registro fotográfico de la sensualidad capitalina donde abundaba diversión para adultos. Gran narrador visual y de su propia experiencia de un Buscón con cámara, Juan Ponce nos pone al tanto de su biografía visual como protagonista del ambiente de la noche profunda.
En esta exposición, el fotógrafo explora una manera de vivir y entender una sexualidad que ha cambiado radicalmente al día de hoy. Las hermosas mujeres que pasan por su lente se situaron en los márgenes de lo socialmente aceptado. Fueron transgresoras desde su identidad femenina reafirmada por sus cuerpos y con ello, cuestionaron el conservadurismo pregonado desde el poder.
La fotografía del maestro Juan Ponce, lejos de ser un producto cultural populachero de objetivación sexual, va más allá del puritanismo. Es una expresión viva y necesaria del erotismo tan buscado en el consumo de masas. Juan “Ponsex” llevó a los límites la tolerancia y la hipocresía contra la sexualidad diversa desinhibida.
“Las hice felices”, afirma, pícaro, sobre sus modelos.
El Mestizo, primavera 2026




